La tercera cultura

En la séptima tarea de Epistemología y Cultura Científica se nos pide comparar brevemente las caracterizaciones de la tercera cultura que introducen respectivamente Snow y Brockman en los textos “Las dos culturas: un segundo enfoque” y “La tercera cultura: más allá de la revolución científica”, respectivamente.

Comenzaré hablando de Snow, que introduce en concepto de tercera cultura en la revisión del libro que publicó en 1959 bajo el título “The two cultures”. Para el autor, la división entre las dos culturas, la literaria y la científica, está haciéndonos más “obtusos”. Sin embargo, si restauramos la comunicación entre ambas “podremos educar a una considerable proporción de nuestras mejores inteligencias a fin de que no sean ignorantes de la experiencia imaginativa, en las artes como en la ciencia, ni lo sean tampoco de los dones de la ciencia aplicada”.

Snow también apunta a los cambios en la enseñanza como herramienta para introducir la tercera cultura, aunque no como única solución. De hecho, afirma que “Los cambios en la enseñanza no resolverán por si mismos nuestros problemas, pero sin esos cambios ni siquiera sabremos en qué consisten los problemas”. Concluye así mismo que para cumplir su cometido la tercera cultura “no tiene más remedio que entenderse en su propio lenguaje con la cultura científica”

En la introducción de su libro, Brockman hace una revisión de las ideas de Snow y presenta algunas de las suyas acerca de la tercera cultura. Para él, la tercera cultura reúne a aquellos científicos y pensadores que a través de su obra “están ocupando el lugar del intelectual clásico a la hora de poner de manifiesto el sentido más profundo de nuestra vida, replanteándose quiénes y qué somos”.

Brockman coincide con Snow en que en los años 30 la cultura literaria se apropió del termino intelectual, no considerándose así a los científicos. En su opinión, esto se debía a dos motivos: que los hombres de ciencia no supieron defender la transcendencia de su trabajo y que los que se decidieron a dirigir su obra al publico general fueron ignorados, tanto por los intelectuales de letras como por los periódicos y revistas dominantes.

Sin embargo, aunque Brockman adopta el término de tercera cultura señala que no está del todo de acuerdo sobre cómo Snow predijo que se desarrollaría. El autor afirma que los intelectuales de letras siguen sin comunicarse con los científicos y que son estos últimos quienes se están comunicando directamente con el público, expresando sus reflexiones más profundas de una manera accesible para el público lector inteligente. También señala que mucha gente tiene interés por nuevas e importantes ideas científicas y que estas personas están dispuestas a hacer un esfuerzo autodidacta para informarse, porque entienden que en el ámbito científico se tratan asuntos que afectan a las vidas de todos los seres del planeta. Por eso, dice que el quehacer intelectual incluye a la comunicación y que “los intelectuales no son sólo gente que sabe, sino gente que modela el pensamiento de una generación.

Una revisión por pares particular

Para entender el funcionamiento de la revisión por pares, tan común en el ámbito científico, en la tarea 7.1 de la asignatura Publicaciones y Congresos Científicos se nos pide que revisemos las gráficas que analizaron otros compañeros en el tema 4 siguiendo una plantilla determinada.

La primera gráfica que he elegido ha sido la seleccionada por Javier Liras en esta entrada. La primera de las dos, la que se refiere a la evolución del coche eléctrico. Siguiendo la plantilla, estos son mis comentarios:

  • ¿La gráfica elegida es adecuada? Sí, considero que es un buen ejemplo porque refleja el problema de querer expresar demasiados datos a la vez y no seleccionar el tipo de gráfica adecuado.
  • ¿El comentario recoge lo fundamental de la gráfica presentada? Sí, estoy de acuerdo en que con el tipo de gráfico no es fácil interpretar los resultados y que el hecho de que las unidades no vengan reseñadas no favorece su comprensión.
  • ¿Considero publicable el artículo? Sí, me parece una revisión acertada y argumentada correctamente.
  • Mi comentario para el autor: Javier dice que “al no venir reseñado en el eje de las Y a qué corresponden las unidades, si son millones de unidades o porcentaje” es complicado interpretar los datos. Estoy de acuerdo, pero estaría bien señalar que en el título del gráfico sí se especifica entre paréntesis que hablan de millones de unidades.

El segundo análisis que voy a revisar es el de Emilio Verche, disponible en este enlace. En su caso, me voy a centrar en la segunda gráfica que analiza, la del Congreso de los Diputados, precisamente porque es un ejemplo que consideré usar en mi post ya que me parecía sumamente llamativo.

  • ¿La gráfica elegida es adecuada? Desde luego, es el ejemplo perfecto todo lo que no hay que hacer a la hora de diseñar una gráfica.
  • ¿El comentario recoge lo fundamental de la gráfica presentada? Sí, habla de que se ha escogido mal el tipo de gráfica, de que el fondo y la tipografía no permiten que se pueda interpretar la leyenda y en general, de que comunica muy mal el mensaje. Además, Emilio ha referenciado correctamente las dos gráficas de las que habla en el post, algo que a mi no se me había ocurrido hacer.
  • ¿Considero publicable el artículo? Sí, me parece un análisis objetivo y preciso.
  • Mi comentario para el autor Ya que el gráfico a analizar es “una flagrante violación de la mayoría de supuestos de un buen gráfico” habría sido interesante sugerir cómo mejorarlo a grandes rasgos.

¿Por qué es importante el conocimiento responsable?

En el tema 8 de Epistemología y Cultura Científica hemos hecho una aproximación al concepto de conocimiento responsable, realizando una revisión de la cultura científica desde la perspectiva del análisis critico de la ciencia desde presupuestos epistemológicos con la apreciación de su impacto social.

Para poner en práctica esta visión, debíamos visitar las webs de la UCS (Union of Concerned Scientists) y el CRG (Council for Responsible Genetics) con el objetivo de encontrar alguna noticia, intervención o denuncia que nos llamase la atención.

En mi caso, he seleccionado una noticia de la Union of Concerned Scientists, una organización sin ánimo de lucro fundada hace 50 años por científicos y estudiantes del MIT con la misión de usar la ciencia de manera rigurosa e independiente para resolver los problemas más urgentes de nuestro planeta. Entre sus principales objetivos se encuentran combatir el cambio climático y aliviar el daño causado por el calor, el aumento del nivel del mar y otras consecuencias de las emisiones fugitivas, desarrollar formas sostenibles de alimentación, energía y transporte, reducir la amenaza existencial de una guerra nuclear y luchar contra la desinformación sobre ciencia.

Su web recopila información y noticias sobre las iniciativas que la UCS está llevando a cabo en 6 áreas: clima, energía, transportes, alimentación, armas nucleares y ciencia y democracia. Me ha parecido sumamente interesante la sección “Accomplishments” dedicada a reseñar aquellas iniciativas que con la colaboración de la UCS han tenido un impacto directo en la política científica o las prácticas de grandes empresas y corporaciones.

Sin embargo, la noticia que he seleccionado es un artículo de blog escrito por Kathleen Rest, directora ejecutiva de la UCS, titulado Profiles in Cowardice: EPA’s Abysmal Failure to Protect Children’s Health.

El post trata sobre el fracaso de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) estadounidense para proteger la salud de los niños del clorpirifos, una reconocida neurotoxina que se encuentra en los pesticidas más utilizados en los cultivos de manzanas, maíz, soja y brócoli, así como en entornos no agrícolas, como los campos de golf, porque sirve para atacar el sistema nervioso de los insectos. El problema es que sus efectos neurotóxicos se extienden a los humanos, especialmente a los niños. Por ejemplo, los estudios han demostrado que niños cuyas madres estuvieron expuestas a esta neurotoxina durante el embarazo, tienen un mayor riesgo de desarrollar TDAH y otros trastornos del desarrollo años después de la exposición.

En 2010 la EPA llevó a cabo varias evaluaciones científicas de riesgo de clorpirifos en respuesta a una demanda y finalmente, en 2015, determinó en que el uso agrícola de los pesticidas que dañan el cerebro debía ser prohibido. Sin embargo, en 2017 Scott Pruitt (primer director de la EPA de la administración Trump) revocó la decisión asegurando que “los datos disponibles no son suficientemente válidos, completos o confiables para cumplir con la carga de los peticionarios de presentar evidencia que demuestre que las tolerancias no son seguras”. Ante esta decisión, varios estados de EEUU como Hawaii o California han emitido regulaciones estatales para prohibir el uso del clorpirifos. Cabe señalar que la Unión Europea también ha prohibido completamente su uso a partir del 31 de enero de 2020.

Kathleen Rest afirma que con esta decisión Pruitt puso los intereses privados por encima de la salud de los niños, beneficiando así a Dow Chemical y a su compañía derivada de pesticidas Corteva Agriscience, que donó un millón de dólares al comité de inauguración de Trump y realiza una crítica a la administración del Presidente que en sus palabras “lleva tres años anteponiendo los intereses de la industria por encima de la salud pública”.

La situación denunciada por la UCS en este artículo es otro ejemplo más de la necesidad de analizar el impacto social de los avances científicos desde una perspectiva crítica.

Modelos y enfoques sobre la cultura científica

En la sexta tarea de Epistemología y Cultura Científica hemos trabajado con la tesis doctoral de M. Lázaro “Cultura científica y participación ciudadana en la política socio-ambiental”, concretamente, con sus comentarios y conclusiones finales. En esa parte del texto la Dra. Lázaro presenta y describe varios modelos o enfoques sobre la cultura científica en los que esta se puede entender, principalmente, como atributo individual o como atributo social.

Se entiende como atributo individual en la visión de la cultura científica como alfabetización científica. En este enfoque tradicional la cultura se mide a través del conocimiento individual de los hechos supuestamente más relevantes de la ciencia que tiene la sociedad. En este caso, el concepto se entiende como la transmisión de contenidos cognitivos hacia el polo receptor, donde los científicos son “especialistas” y el público una entidad pasiva caracterizada como “legos”. Por lo tanto, en esta visión de no se tiene en cuenta el grado de presencia de la ciencia y tecnología en una cultura.

Una segunda versión más enriquecida de la alfabetización científica sí tiene en cuenta la involucración de las personas y valora su participación con miras a una cultura de apropiación y democratización de las decisiones de ciencia y tecnología. En ese sentido, plantea relacionar sectores concretos de la sociedad con propuestas concretas referidas a cuestiones de CyT que les competan, para estimular la cultura científica individual.  

Por otro lado, entendida como atributo social, la cultura científica considera el grado de relación entre la ciencia y tecnología y la sociedad, la presencia de las ciencias en el sistema educativo y los medios de comunicación, el apoyo al sistema de ciencia y tecnología del gobierno y las instituciones y la sociedad en su conjunto, así como el impacto del sistema de CyT en la generación de conocimiento y desarrollo local. Esta perspectiva incluso tiene en consideración la participación ciudadana.

La alfabetización y la cultura científica

En la cuarta tarea de Epistemología y Cultura Científica se me pide que argumente mi opinión acerca de varias afirmaciones acerca de la relación entre la cultura científica y la alfabetización.

La primera de ellas se centra en el incremento de la cultura científica, entendida como alfabetización, y en el incremento de la actitud positiva hacia la ciencia como consecuencia. En mi opinión, esta afirmación es muy acertada, y está directamente relacionada con la segunda afirmación: la falta de cultura científica, entendida como ignorancia, resulta en una actitud negativa hacia la ciencia.

Personalmente creo que gran parte de la actitud pasiva y negativa que la ciudadanía siente hacia los contenidos de carácter científico proviene del desconocimiento en la materia. El lenguaje científico supone la primera barrera en ese sentido. Sin un ejercicio de reflexión para adecuar los contenidos divulgativos al público general es sumamente difícil que los ciudadanos y ciudadanas se sientan atraídos por ellos. Otro factor que creo que influye en esa percepción negativa es la educación en materia de ciencia que se da en los colegios. Los niños y niñas perciben las asignaturas de ciencia como las matemáticas como materias complicadas que requieren un gran esfuerzo y a las que en el futuro solo se podrán dedicar unas pocas personas. En ese sentido opino que los profesores deberían hacer un mayor esfuerzo por transmitir estas asignaturas de una forma más interactiva, destacando su importante aportación a la sociedad, su utilidad y su amplia salida profesional.

Otro agente que me parece sumamente relevante en ese sentido son los medios de comunicación y los profesionales de la comunicación científica. En una sociedad tan cambiante y en la que los descubrimientos científicos tienen un impacto directo sobre la vida de la ciudadanía es fundamental fomentar el pensamiento crítico de los ciudadanos, y la única forma de conseguirlo es proveyendo información veraz y relevante sobre los avances científicos, sin que deje de ser comprensible para el conjunto de la sociedad.  

Definiendo la cultura científica

En la tercera tarea de la asignatura Epistemología y Cultura Científica se nos propone hacer una búsqueda en la web para tratar de encontrar algunas definiciones del concepto Cultura Científica.  

Para empezar, cabe destacar que no parece haber un consenso general acerca de la definición de este concepto. Muchas fuentes señalan que a pesar de que el término cultura científica es usado con frecuencia no hay una definición generalizada. Sin embargo, todas las definiciones parecen coincidir en que la noción de cultura científica está relacionada con un conocimiento amplio del método científico y un conocimiento generalizado de algunos aspectos específicos.

Entre las definiciones que he encontrado, me ha gustado especialmente la del divulgador Fernando Frías en un artículo que forma parte de la colaboración entre Naukas y la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco. Me parece que mediante un ejemplo explica muy bien el concepto de cultura científica y su importancia:

La cultura científica no es solo saber que la Nebulosa de Orión se encuentra a unos 1.270 años luz de distancia; es también preocuparse por comprender cómo se ha llegado a determinar esa cifra, qué margen de error tiene o cómo de fiable es. Y también es, claro, maravillarse al contemplarla con un telescopio y recordar al verla que somos polvo de estrellas. O, en fin, darse cuenta de que incluso un dato tan aparentemente desconectado con nuestro día a día tiene una enorme importancia, porque lo que nos hace humanos es precisamente nuestro afán por conocer ese dato, o saber cuáles fueron nuestros ancestros en la cadena evolutiva o… bueno, o intentar comprender qué es eso del espín”.  

Otra definición interesante es la que propusieron Benoit Godin e Yves Gingras en el año 2000 en el artículo What is scientific and technological culture and how is it measured? A multidimensional model. Según estos investigadores canadienses la cultura científica y tecnológica está constituida por dos dimensiones, una individual y otra social. Estos autores ofrecen una definición de la cultura científica y tecnológica según la cual ésta sería “la expresión de todos los modos a través de los cuales, los individuos y la sociedad se apropian de la ciencia y de la tecnología”.

Finalmente, la experta en estudios sociales de la ciencia Belen Laspra afirma en el artículo “El estudio de la cultura científica. El cuestionario PICA sobre percepción, interés, conocimiento y acciones relacionadas con la ciencia” que la cultura científica “es un concepto que se ha ido modulando y construyendo con el tiempo. Como tal, no podemos verlo, olerlo, oírlo ni escucharlo, no podemos señalarlo con el índice y decir “eso es la cultura científica”. Esta ausencia de correlación con la realidad es algo con lo que hemos de lidiar aquellos que nos dedicamos a su estudio. Pero sí podemos […] desarrollar un mecanismo que nos permita detectar y medir su presencia en los individuos y en las sociedades”.

Entrevista a Anabel Forte

Cuando hablamos de estadística es fácil pensar en encuestas, en porcentajes y caer en la tentación de hablar de las “mentiras estadísticas”. Sin embargo, la estadística es mucho más y, bien entendida, es una de las mejores herramientas para la toma de decisiones a muchos niveles. Este es el mensaje principal que quiere transmitir la investigadora Anabel Forte en sus charlas de divulgación.

Anabel es Profesora e Investigadora en la Universitat de València y trabaja, principalmente, en el campo de la Cuantificación de la incertidumbre que busca entender que modelos se comportan mejor a la hora de explicar un proceso de interés. En particular, su investigación se centra en entender qué variables están implicadas en dicho proceso, por ejemplo, qué genes que pueden estar relacionados con la resistencia de una variedad de trigo a una enfermedad; o qué indicadores socioeconómicos marcan el crecimiento del Producto Interior Bruto de un país. 

Además, colabora en distintos proyectos de divulgación y de fomento de vocaciones científicas en el área STEM con especial atención en la reducción de la brecha de género en el área. El pasado mes de noviembre ofreció una charla divulgativa sobre estadística en el centro en el que trabajo que me encantó, y por ese motivo he decidido entrevistarla para la 4ª tarea de la asignatura Introducción a la comunicación científica.

Nagore: Eres matemática y te dedicas a la estadística, ¿cómo te iniciaste en el mundo de la divulgación? ¿Por qué te parecía importante dedicar tu tiempo a divulgar la ciencia?

Anabel: Todas las personas que nos dedicamos a la ciencia somos, de una forma u otra, divulgadoras. Hay quienes lo hacen en un congreso o mediante un artículo y para un público especializado y quienes lo hacen para el público en general. Quizás lo importante para pasar a considerarse divulgador/a resida en que te centres más en la audiencia que en mostrar lo mucho que sabes. Y, tomándolo en ese sentido, no tengo claro cuando empecé… ha sido algo gradual. Recuerdo ir a dar una charla a un evento con médicos y darme cuenta de que tenia demasiadas formulas en mis transparencias. En ese momento entendí que así no les iba a transmitir nada y empecé a cambiar mi forma de contar las cosas.

Anabel Forte (@AnaBayes): “Recuerdo ir a dar una charla a un evento con médicos y darme cuenta de que tenia demasiadas formulas en mis transparencias. En ese momento entendí que así no les iba a transmitir nada y empecé a cambiar mi forma de contar las cosas“. #Divulgación

Creo que es muy importante que haya divulgación de todas las ciencias para que la gente entienda su importancia, pero, sobretodo, en el mundo de la estadística ya que se trata de una ciencia que esta presente detrás de casi todas las ciencias y en la mayor parte de las decisiones que se toman de forma informada. Sin embargo, el poco conocimiento que se tiene de ella hace que se la menosprecie o que se entienda como una mera herramienta que usa todo el mundo sin saber realmente lo que está haciendo.

Además, en la era de los datos, parece que todos los grandes logros se están consiguiendo gracias a la inteligencia artificial, el machine learning, el Deep learning etc. Cuando, en estadística, llevamos siglos trabajando y resolviendo problemas similares. Ojo, no digo que no sean áreas relevantes en las que hay que trabajar pero no podemos perder de vista que hay que hacerlo en colaboración porque la estadística necesita a la ingeniería (informática entre otras) tanto como ella necesita a la estadística.

N: Entre el resto de compañeros y compañeras científicas de tu entorno, ¿hay una visión similar a la tuya? ¿Está la divulgación cada vez más aceptada como parte de la labor científica?

A: Como decía antes, divulgar divulgamos todos y todas en esta profesión y creo que cada vez somos más conscientes de la necesidad de transmitir lo que hacemos a la población. Aun así la divulgación al público general esta muy poco reconocida. De hecho, a no ser que escribas libros de divulgación, ni siquiera se reconoce lo que hacemos en el recién creado sexenio de transferencia.

N: Una de tus charlas de divulgación que más repercusión ha tenido en redes sociales y en medios de comunicación trata sobre la utilidad de la estadística en un hipotético ataque zombie. ¿Cómo se te ocurrió que ese tema podría ser un reclamo para divulgar? ¿Crees que tocar temas llamativos y de actualidad en este tipo de charlas ayuda a acercar la ciencia a la ciudadanía?

Pues había estado de estancia trabajando en el tema de cuantificación de incertidumbre (que en el fondo es lo que cuento) y me pidieron que contará lo que había hecho en 10 minutos y en plan divulgativo para un DataBeers (un evento de divulgación que se realiza en varias ciudades españolas y europeas). Me pidieron un titulo llamativo y me vinieron a la mente unos modelos que se publicaron cuando triunfó The Walking Dead y que eran similares a los que yo usaba en mi investigación. A partir de ahí he podido construir un hilo conductor que me permite hablar de mi investigación en particular y de estadística en general.

Crear ese tipo de expectación creo que es importante para que la gente empiece a escuchar. Después hay que procurar mantener la atención, pero, si la captas de primeras, ya tienes parte del camino hecho.

N: Recientemente escribiste un artículo para The Conversation sobre ese mismo tema que ha sido publicado en varios medios, entre ellos ABC o Público. ¿Qué opinas de este tipo de plataformas, en las que los científicos escriben y firman artículos de divulgación o análisis referenciados bajo licencia creative commons, ayudan a dar visibilidad a la ciencia?

A: Creo que estas plataformas son muy importantes para poder contarle al mundo tanto lo que hacemos, como los problemas que tenemos. Sin embargo, es cierto que debería estar más reconocido pues, al final, es tiempo que acabamos robando a nuestra familia o a nuestra vida personal.

N: Algunos de los proyectos de divulgación en los que colaboras, como Girls4Stem prestan especial atención a la reducción de la brecha de género en el ámbito científico. Aunque cada vez hay más iniciativas de este tipo, ¿son suficientes los esfuerzos estamos realizando en este sentido? 

A: Uff complicado responder… En números, desde luego, aún no. A nivel de universidad y de institutos estamos haciendo todo lo que podemos por poner referentes, pero creo que hay que ir más allá y comenzar tanto por los estereotipos que nos rodean desde que nacemos — La ropita de bebe diferente para niñas y para niños, los anuncios de la tele (terribles en estas fechas)—como por los roles de poder que se nos muestran –necesitamos mujeres que gobiernen sin necesitar un adoptar un rol masculino para ello—

Solo empezando por todos los niveles a la vez y concienciando a todos, todas y todes – porque la ciencia es más diversa de lo que queremos ver— conseguiremos mover algo.

Los gráficos y el valor de los datos

Tal y como afirman en este interesante video llamado “The value of Data Visualization”, nuestro mensaje es tan bueno como nuestra habilidad para transmitirlo. En ese sentido, las gráficas e infografías son una herramienta fundamental para comunicar resultados y sacar conclusiones, también en el ámbito científico.

En la 4ª tarea de la asignatura “Publicaciones y congresos científicos” se nos propone buscar un par de gráficas de algún medio de comunicación o publicación científica para analizar si tienen un mensaje claro, comunican bien ese mensaje y son fáciles de comprender. En resumen, si son una buena gráfica o no.

Aunque en el momento actual lo sencillo hubiese sido encontrar un gráfico que analice el panorama político español y los posibles pactos para constituir el gobierno, me he decantado por una serie de gráficos que aparecen en esta noticia del viernes 6 de diciembre en el diario 5 Dias y que analiza la base de cotización de los funcionarios españoles.

La primera parte de la gráfica muestra la evolución de las bases medias de cotización de los funcionarios en los últimos 9 años. En el eje X vemos la evolución temporal y en el eje Y el importe en euros (a partir de los 1.000€ para que la escala se adecue a los datos, comprendidos entre 1.000€ y 1.900€). Creo que este apartado es fácil de comprender y que el tipo de gráfico favorece la comprensión de la evolución temporal.

En la segunda parte del grafico, se analiza la base de cotización en función de la edad de la persona funcionaria, desde aquellas personas con menos de 24 años hasta aquellas que superan los 65. En este caso, echo en falta que el gráfico muestre cuántos funcionarios se sitúan en cada categoría de edad para poner la información en contexto, tal y como se hace en el tercero que indica cuantos trabajadores hay en cada sector. También creo que puede crear confusión el hecho de que en el segundo y el tercer gráfico no se indique a qué periodo de tiempo se refieren los datos; creo que sería necesario indicar si son datos de los últimos 9 años como en el primero, o por el contrario son datos correspondientes al año 2019, ya que de ser así, la media por tramos de edad debería coincidir con la media de junio de 2019.

Finalmente, en relación con el último gráfico, me llama mucho la atención que el titular de la noticia sea “La base de cotización de un millón de funcionarios supera los 2.300 euros”. De hecho, me ha costado encontrar de dónde habían sacado ese titular, ya que aunque es cierto que 1.143.279 trabajadores tienen una base de cotización media de 2.307€, la cantidad de personas que están por debajo de ese umbral es muchísimo mayor. Por lo tanto, a la hora de seleccionar los datos sería más “objetivo” destacar que la base media de cotización en 2019 se sitúa en 1.806€ como indica la primera gráfica, en lugar de destacar un dato puntual de la última, que representa a una pequeña parte de los funcionarios.

Respondiendo a las preguntas de la tarea creo que estos gráficos sí comunican un mensaje, pero no creo que la selección de los datos ayude a comprenderlos de manera objetiva, sino a interpretarlos de una manera determinada.

Plataformas online de divulgación científica

No hay duda de que Internet se está convirtiendo en la primera fuente de información científica para los ciudadanos y ciudadanas. Los científicos y comunicadores recurren cada vez más a blogs y redes sociales para difundir su trabajo e interactuar con el público. En ese sentido, en los últimos años han surgido multitud de plataformas online de divulgación científica que merecen la pena.

A continuación analizaré algunas de esas plataformas para la sexta tarea de Introducción a la comunicación científica.

DCIENCIA

Se trata de una web de divulgación sobre temáticas muy diversas. Entre sus 15 autores hay doctores en bioquímica, biología molecular, neurociencia, nanotecnología, ingeniería…

  • Objetivos: Su principal labor es el acercamiento de la ciencia a los ciudadanos mediante artículos de divulgación científica. Para ellos colaboran con la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC).
  • Claridad y sencillez contenidos/Navegabilidad: La web está dividida en varias secciones que incluyen noticias sobre investigaciones recientes, artículos de divulgación y una sección de opinión. Los posts son atractivos e incluyen contenido multimedia e información sobre el autor/a. Además, están categorizados con distintas etiquetas para facilitar la búsqueda de información.
  • Actualidad de la información: La información es reciente ya que publican un nuevo post cada viernes.
  • Públicos a los que está dirigida: El contenido está dirigido a un público sin conocimientos técnicos, por esos usan un lenguaje divulgativo.

The Conversation

The Conversation es una fuente de noticias y análisis escritos por la comunidad académica e investigadora y dirigida directamente a la sociedad. Esta plataforma nació en Melbourne (Victoria, Australia) y su edición española de está radicada en Madrid. The Conversation es un recurso gratuito: de lectura libre y de libre redifusión bajo licencia Creative Commons, por lo que se ha convertido en un recurso imprescindible para los medios de comunicación proporcionando contenidos, ideas y expertos, de forma gratuita, a la prensa impresa y digital, a las emisoras de radio y a las cadenas de televisión.

  • Objetivo: Según la propia web, su objetivo principal es contribuir a un mejor conocimiento de la sociedad de los grandes asuntos contemporáneos y de las cuestiones complejas. Quieren colaborar en la mejora cualitativa de la conversación ciudadana, porque creen que el acceso a una información independiente, de calidad, rigurosa y explicativa es la base de una democracia sana.
  • Claridad y sencillez contenidos/Navegabilidad: La web está dividida en varias secciones: Ciencia y tecnología, Cultura, Economía, Educación, Medicina y Salud, Medioambiente y Energía, y finalmente, Política y Sociedad. En la parte superior se destacan los temas con más repercusión en el momento (empleo, cambio climático, migración y mujeres) y en un lateral las noticias más leídas.
  • Actualidad de la información: Esta plataforma se asemeja más a un diario online que a un blog, ya que trata temas de actualidad desde una perspectiva académica. Por ejemplo, en el segundo día de la jornada de investidura del gobierno español (5 de enero de 2020) las noticias que aparecen destacadas en la parte superior de la web tratan sobre las claves de la próxima legislatura. Ofrecen la posibilidad de suscribirse a un boletín diario o semanal para recibir por correo las noticias más relevantes, algo que me parece muy útil.
  • Públicos a los que está dirigida: Según indican en la propia web, The Conversation tiene una audiencia mensual de 10 millones de lectores, y un impacto de 40 millones a través de licencias de Republicación Creative Commons. Por lo tanto, además de ciudadanos interesados en temas de actualidad y ciencia, uno de los públicos principales a los que están dirigidos sus contenidos son los medios de comunicación, que mediante la licencia CC pueden nutrir sus secciones de contenidos rigurosos e interesantes. De hecho, en la sección recursos para medios se presentan como “un recurso de gran utilidad para los medios de comunicación: como fuente de ideas, como localizador de expertos y como proveedor de contenido gratuito”.

Sobet y el significado de la casualidad genética

El texto “El significado de la casualidad genética” del Profesor de filosofía de la ciencia Elliott Sober supone el punto de partida de la tercera tarea de la asignatura Epistemología y Cultura Científica.

En él Sobet analiza distintos aspectos de la genética, cuestionando ciertas afirmaciones que damos por ciertas sin serlo y ciertas ideas que se presuponen a la hora de realizar investigaciones en ese ámbito y pueden modificar los resultados del estudio.

Personalmente, el texto me ha ayudado a entender una temática que es muy compleja

para poder adoptar una posición más fundada ante problemáticas sociales y éticas que se nos presentan en la actualidad ante el avance de las ciencias biomédicas. Con una idea más vaga del tema sería imposible opinar sobre él, ya que hay infinidad de situaciones particulares que se dan por motivos genéticos y no por el efecto del entorno, y viceversa. Incluso hay casos que hasta ahora se habían presupuesto como ciertos y se encuentran excepciones que hacer cambiar de opinión a la comunidad científica.

Además, con la evolución de esta disciplina en los últimos años, el objetivo de los genetistas ya no es analizar nuestra estructura genética y las consecuencias que de ella se derivan, ahora tienen la posibilidad de realizar terapias de sustitución génica, abriendo un nuevo mundo de posibilidades. Como afirma Sobet en la última frase del artículo “Hasta aquí, los genetistas han estudiado el mundo de la variación humana; ahora nos enfrentamos a una era en la que, para bien o para mal, poseerán la capacidad de cambiarla”.

Creo que un texto similar al suyo este sería útil en otros casos de conceptos o resultados científicos que conllevan a controversias públicas y demandan una intervención de las administraciones públicas. Las tomas de decisiones siempre tienen que ser informada.

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